2 de junio de 2014

El plan B.


Muchos de nosotros hemos pasado por un fenómeno (no me refiero a la persona) conocido como "rebound", "el clavo que saca a otro clavo", "el As bajo la manga", "el plan B" “el peor es nada” etc. etc...

Después de terminar una relación de pareja es común que te enfrentas a unos de los dolores más grandes y absurdos de tu vida, esa sensación que te hace doler el pecho, creer en el karma y arrepentirte de haberle roto el corazón a todos en tus años de mozos.

Desde mi punto de vista y según mi experiencia, existen dos maneras de sobrevivir a esta etapa: a la pendeja o a la cabrona (disculpen el francés), obviamente las dos tienen sus consecuencias pero al final, el objetivo es el mismo.

La primera creo que es la mas común, después de cortar, recorres las calles de la amargura y aprendes a quererte a ti mismo, buscas un hobbie, te compras un perro, te obligas a salir con amigos, te inscribes a un gimnasio y haces todo lo que sea necesario hasta que por fin te das cuentas que al paso del tiempo tu corazoncito está sano y listo para amar nuevamente... este proceso mega ñoño, largo, triste, frustrante y depresivo hace que poco a poco elimines cualquier tipo de esperanza y que todos esos sentimientos y pensamientos los dirijas a algo "productivo" (depende del hobbie de cada quien).

Por otro lado, podemos elegir ser unos cabrones ¡obvio! Es la ruta más excitante, porque el objetivo es el mismo pero eliminas toda la parte dolorosa, este camino comprende el sustituir una persona por otra de manera instantánea, una persona que te brinda más distracción que 8 hobbies y 2 perritos juntos, alguien que puede darte todo ese amor que perdiste y que tú se lo puedes dar... y le puedes dar. (If you know what I mean)

La verdad, he llegado a pensar que las dos maneras “sufres”… Cuando decides superar tu antigua relación como todo un cabrón y te consigues en un par de semanas a un "sustituto" puedes llegar a lastimar a tus seres queridos y no me refiero solo a tu ex novi@ que seguro está cortándose las venas al saber que lo estás pasando de lo lindo, me refiero también a tu (nueva) pareja, quien sin deberla ni
temerla te entregara su corazón (y seguramente se lo regresaras en trocitos), a tus amigos y familiares que no te entienden y los obligas a querer a otra persona en tan poco tiempo (y evitar llamarla con el nombre de tu ex) pero sobre todo, te lastimas a ti mismo, porque el cambiar tan rápido de pareja solo crea sentimientos difíciles de entender y siendo sinceros, será cuestión de meses para que esa relación de "rebound" deje de funcionar y tú te sientas vací@ por haber elegido este camino.

La verdad creo que no importa de qué manera decidas superar una relación que no funciono, porque a veces el destino te hace un cabrón y se encarga de ponernos a un perfecto "peor es nada" en nuestro camino y en otros casos,  tal vez es necesario ser un poco pendeja para descubrir que escribir un blog era el hobbie que tanto habias buscado, al final lo que cuenta es que encontramos lo que estábamos buscando, olvidamos a la persona que más queríamos y decimos “gracias por dejarme ir”

B.

14 de mayo de 2014

Tu no tienes que salvar a nadie.


Cuando estamos enamorados es muy común buscar la felicidad de tu pareja, solo queremos que todo este perfecto entre los dos y hacemos lo posible para que así sea pero ¿Qué pasa cuando lo llevas al extremo y empiezas a querer cambiar cosas que tal vez no deberías?

Cuando se quiere a alguien es muy fácil caer en el error de querer “salvarlo”, quieres ser alguien tan importante en su vida que buscas la manera de trascender y alejar “lo malo” que pudiera tener, lo veo en esa chava que soporta arranques de celos y piensa que ella es la única que puede calmarlo , el “ñoño” que ayuda a la “popular” a estudiar porque piensa que hay más allá que solo una cara bonita o en la típica chava que quiere alejar a su novio de las drogas, el vegano que intenta convertir a su novia carnívora, el que intenta darle una mejor vida a la chavita que tuvo que ser edecán para pagar sus estudios, incluso aquella que siente que debe de ser la mujer que haga sentar cabeza al que tiene miedo al compromiso, nos adjudicamos ese papel de salvadores y nos apropiamos de la responsabilidad de salvar a la otra persona sin que alguien nos lo pida.

Un gran amigo una vez me dijo “tú no tienes que salvar a nadie” y creo que tiene toda la razón, descubrí que nadie quiere ser salvado, porque eso significaría que no estas agusto con lo que tienes, el que tiene miedo al compromiso no pide que le den anillo, el alcohólico no pide que lo hagan dejar de tomar, al que le gusta la fiesta no quiere calmarse, el día que alguien los haga cambiar será porque ellos mismos quisieron ser una persona diferente para alguien más, pero no porque alguien los quiso hacer una mejor persona.

Si sientes la necesidad de "salvar" a tu pareja, podría ser que no estén viviendo la misma etapa y tu estés buscando una realidad diferente a la que vives, pero lo más importante es que si pasamos el resto de nuestras vidas intentando ser la persona que puede arreglar a alguien “roto” es muy probable que terminemos más rotos que ellos.


I'm not Jesus, I don't have to save sinners...
B.

5 de mayo de 2014

Tú eres quien nunca quiero ser.

Muchas veces conocemos personas que son relevantes en nuestra vida, esas personas que admiramos, que quisiéramos ser como él o ella porque creemos que su trayectoria es espectacular y aun sin conocer su futuro pensamos que será perfecto, son nuestros modelos a seguir… puede ser un padre o una madre pero también algún compañero de clase, amigo, colega o conocido que ves su vida tan diferente a la tuya y tan admirable que hasta envidia podrías sentir.

Sin duda para marcar tu camino profesional y personal estos modelos a seguir son importantes pero yo creo que hay una figura casi igual de trascendente, inclusive pienso que antes de tener un modelo a seguir deberíamos identificarla, hablo del modelo a no seguir, esa persona que nunca quisieras ser.

Me refiero a  aquellas personas que nos hacen sentir que no hemos hecho las cosas tan mal, porque para tí, ellos están "peor", esas personas que sientes que su vida es un tanto patética y jamás quisieras verte como ella o el, son las que representan todo lo que tú no eres o te da miedo ser, por que esta “mal” para ti.

Si en tu vida has podido notar que no quieres ser como ese, el que todo hace de manera “chueca” y con “tranzas”, la que se acuesta con todos y por eso sigue solterona, el que se cree un puberto y ya anda en los treinta y tantos, el que echó a perder su vida por las adicciones,  al prepotente que ni dinero tiene o el que no ha aceptado mejores puestos por que su novia lo controla… si has tenido la oportunidad de conocerlos, se más inteligente y siempre tómalos como punto de referencia, porque saber cómo no quieres ser es tan importante como saber a dónde quieres llegar.

Así que, esa lucha que haces día a día por llegar a ser quien quieres ser,  por adoptar conductas de quienes admiras y van en la misma línea que tu educación y creencias, deberia considerar tambien  quien no quieres ser, observa a esas personas que no inspiran nada en ti y aprende de “sus errores” (puede que para ellos no lo sean) para que el día de mañana no te descubras dando “mordidas”, siendo la “fácil” del pueblo o destinanando el dinero de tu maestria a la boda que tu novia quiere.

B.

23 de abril de 2014

Amores fugaces (tan rápidos que nada falla)


Un tema muy “ad hoc” a esta semana santa son esas relaciones fugaces, las llamo así a las que se dan  en vacaciones o de fin de semana, aquellas que te enamoran (no literal, no hay amor) de la manera más falsa que puede existir, porque casi nada puede salir mal.

 ¿Cómo podría salir algo mal cuando se cuenta con tiempo, dinero, ganas y  ganas (if you know what I mean)?

Según lo que he visto y vivido, las vacaciones son la excusa perfecta para los solteros (y para algunos infieles jaja). Es el ambiente perfecto para entablar una “relación” que provoca esa sensación de satisfacción de  no tener que involucrar sentimientos reales, es simplemente dejarte llevar, en un lugar ajeno a tu rutina, con personas que seguramente no viven en la misma ciudad o país que tú, que pueden o no tener gustos similares, pero no importa porque al calor de las copas y bajo el sol o la poca luz del antro, esos detalles salen sobrando, exhibiendo su falso amor y real atracción sin ser juzgados por la sociedad, al contrario, creo que hasta es aplaudido, y lo mejor de todo, en la mayoría de los destinos el código de vestimenta es traje de baño o sin camisa…

Esto contesta una pregunta en particular ¿Por qué conocemos y  nos “enamoramos” tan fácil de alguien cuando estamos de vacaciones y no podemos encontrar eso en la vida “real”?, sencillo…Creo que si la vida diaria nos brindara tantos factores a nuestro favor como los que mencione, seguramente sería cosa de siempre entablar relaciones duraderas, la realidad es que en tu día a día los factores generalmente los pones en contra de las nuevas relaciones, antepones tu trabajo o ir al gym antes de salir con alguien nuevo, te parece absurdo hablarle a una desconocida en un bar o en un avión o tren, preguntarle a alguien “¿De dónde eres?” no suena muy atractivo, si tu cuerpo es tu fuerte, sorry, no puedes andar por ahí como tarzán de asfalto, en fin, en la ciudad siempre hay una excusa para no conocer a alguien nuevo


Así que aprovechemos el contexto vacacional  para dejarnos llevar por todos esos placeres que provoca conocer a alguien nuevo y con fecha de caducidad…
 
B.